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Por una Europa de paz y solidaridad

No debe producirse ninguna otra guerra sobre territorio europeo. No creemos que la guerra y la militarización sean instrumentos políticos y queremos una estrategia en la que se garantice la seguridad de todos.

El desarme y la reconversión de las industrias militares son tareas centrales. Estamos en contra del rearme que preconiza el Tratado de Lisboa, no sólo por la naturaleza letal y destructora de las armas sino además porque detrae recursos a la economía al desarrollo social y ecológico.

En los últimos años, la política exterior europea defendida por el Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo han alentado y apoyado la primera guerra preventiva, la guerra de Yugoslavia, han reconocido la independencia de Kosovo, han apoyado la creación de cárceles secretas en territorio europeo, han tolerado los vuelos de la CIA para transportar y torturara personas secuestradas, han apoyado la instalación de un sistema antimisiles en Polonia y Chequia que desencadenará una escalada armamentística en la Federación Rusa y China, han legislado para permitir el encarcelamiento sin tutela judicial, hasta 18 meses, a personas migradas no documentadas, incluidas menores de edad.

Los conflictos que emergen en el continente europeo, sobretodo tras el rechazo de los gobiernos a repensar la cooperación sobre bases iguales tras 1990, indican la necesidad de crear un nuevo sistema de seguridad colectiva en Europa. De una crisis regional a la guerra abierta en el Cáucaso en agosto de 2008 se transformó en una crisis internacional involucrando a Estados Unidos y exigiendo a los pueblos de Europa y a la UE el buscar una solución política. El peligro de tales crisis es que se extiendan a otras regiones de Europa permanece como cuestión de relevancia. Al mismo tiempo el despliegue de las fuerzas de la OTAN en Afganistán y las exigencias crecientes de Estados Unidos para aumentar la participación europea muestran el fracaso de la estrategia seguida por Bush. Muestra a la vez las contradicciones crecientes entre e interés europeo por la seguridad y la estrategia de expansión e intervención militar de la OTAN.

La Agencia Europea de Defensa se debería reconvertirse en una Agencia Europea del Desarme que estableciese un freno a la carrera armamentística, a la proliferación y posesión de armas de destrucción masiva, así como a la militarización del espacio exterior y los océanos sobre la base de acuerdos de desarme.

Izquierda Unida y la izquierda Europea reafirmamos nuestra petición de disolución de la OTAN. Nos oponemos a la lógica militar de bloques, incluyendo los intentos de crear estructuras militares europeas.

Más que nunca la seguridad europea se debe basar en principios de paz y seguridad, desarme e imposibilidad estructural de asalto, en la solución política y civil de los conflictos a través de la OSCE, según la legislación internacional y una ONU reformada y democratizada. Tal sistema de cooperación europea debe garantizar la seguridad y el acceso incondicional a las fuentes de energía, respeto al medio ambiente, a los derechos humanos, etc.

La militarización de Europa debe cesar. Los planes para un ejército único, el pacto de defensa mutua y la obligatoriedad de rearme deben ser eliminados. La seguridad de Europa debe desvincularse de la influencia de los Estados Unidos y la OTAN.

Para ello las bases norteamericanas en el territorio europeo deben desaparecer y debe crearse una lógica de seguridad al margen de la Alianza Atlántica. En su lugar debe recogerse el pleno respeto a las decisiones de Naciones Unidas.

Desde nuestra visión y concepción de Europa, desde una Europa emancipada de la tutela y dominación atlantista, desde una Europa soberana y democrática, IU reitera su apuesta por avanzar en la articulación de espacios comunes y compartidos en materia de Política Exterior, de Seguridad y Desarme, a favor de la cooperación global hacia la paz, el desarme y la desmilitarización, en pro del co-desarrollo y de la solidaridad entre los pueblos.

Necesitamos dejar claro el negativo papel político, y no sólo militar, que juega la OTAN defendiendo los intereses de EE.UU. en Europa. Incluso después del fin de la confrontación de bloques Este-Oeste, la OTAN permaneció, e incluso se convirtió en una herramienta aún más funcional a la estrategia hegemónica de la administración de EE.UU. La ampliación de la OTAN a los países de Este sigue esta lógica.

Los acuerdos bilaterales de EE.UU. con varios países europeos, como es el caso de Italia con la base militar de EE.UU. en Vicenza, con Polonia y la República Checa con el despliegue del sistema de defensa de misiles de EE.UU y aquellos firmados con Bulgaria y Rumania para establecer nuevas bases, no sólo representan una amenaza para la soberanía europea, sino que crea el riesgo real de una nueva confrontación en Europa.

Estamos contra la instalación de todo sistema de satélites ya de Estados Unidos o Europeo y apoyamos los ciudadanos de la República Checa, Polonia, Bulgaria y Rumania que luchan contra ellos. Rechazamos todo uso militar del sistema europeo Galileo.

La retirada de las tropas de la OTAN y de la coalición occidental de Iraq y Afganistán es una condición necesaria. La comunidad internacional así como la UE han de apoyar al pueblo de Afganistán para encontrar una solución pacífica sobre bases no militares respetando el derecho internacional y los derechos humanos. Exigimos además la clausura de todas las bases de la OTAN y de Estados Unidos en Europa.

Nos manifestamos claramente en contra del Programa de Liderazgo Táctico de la OTAN (TLP) que sin consulta alguna (ni al parlamento español) se trasladará, en noviembre de 2009, de la Base de Florennes (Bélgica) a la Base Aérea de Los Llanos de Albacete.

El desarrollo y las políticas comerciales de la UE deben acomodarse a los Objetivos del Milenio y alinearse con los principios de igualdad de todos los países. Los Acuerdos de Cooperación y Partenariado Europeos son un camino equivocado. La política comercial internacional de la UE ha de reconducirse de forma que de respuestas adecuadas para resolver los problemas sociales y ecológicos globales. La lucha contra la creciente pobreza global y la injusticia tiene que centrarse en el desarrollo de la cooperación y debe frenar el mal uso que se le da hoy a la cooperación al desarrollo que perpetua las relaciones coloniales, apoya la exportación industrial de empresas europeas de forma unilateral o sirve de instrumento geopolítico. Estamos por la prohibición a transformar alimentos en fuel. Estamos por la extinción de la deuda externa de los países pobres y por la revisión de los Programas de Ajuste Estructural del MB y del FMI.

La UE es el primer donante mundial de Ayuda Oficial al Desarrollo, con más de 8.000 millones de Euros, por ello desde IU proponemos:

  • La creación de una Agencia de Cooperación al Desarrollo que coordine las políticas de cooperación al desarrollo de los países de la UE.
  • Cambiar le porcentaje destinado a cooperación, entendiendo que el 80% de lo presupuestado debiera dedicarse a la co-financiación de proyectos con ONGs y dedicar sólo el 20% a la cooperación bilateral.

Apoyamos un desarrollo de la Cooperación Mediterránea. Es una cuestión clave para conseguir paz y seguridad en Oriente Próximo. Hace falta la participación activa de todas las fuerzas políticas y sociales de los países involucrados. El proceso democrático y transparente de iniciar una relación entre los países del Norte y Sur del Mediterráneo. Este es el único camino para evitar que el ambicioso proyecto político que es la Unión Mediterránea se convierta en una estructura política de desigualdad.

Una paz duradera y estable en el Mediterráneo es imposible sin resolver el conflicto en el Oriente Medio. La precondición esencial para ello es reconocer y hacer efectivo el derecho del pueblo palestino a tener un Estado Independiente y viable al lado del Estado de Israel, en condiciones de igualdad de derechos y en pacífica convivencia de vecindad. IU hará todo lo posible para exigir y presionar a la UE y a sus países miembros a actuar firmemente en esta dirección. Europa necesita emanciparse de el plan del“Gran Oriente Medio” de EE.UU., que no reconoce a Hammas como interlocutor (a pesar de haber reconocido que ganaron las elecciones limpiamente) fundamentalemente porque no reconocen el Estado de Israel, pero sí reconocen al Gobierno de Netanyahu y Lieberman, de extrema derecha, a pesar de que éste no está por la creación del Estado Palestino. La UE debe comprometerse activamente en el fin de la ocupación militar de los territorios palestinos, al derribo del “Muro” (de acuerdo con la recomendación de la Corte Internacional de Justicia) y con el estricto cumplimiento de las Resoluciones de la ONU.

La UE dar más pasos políticos para demandar el apoyo de los países árabes de la región y estimular el crecimiento de la sociedad civil para trabajar en una resolución política de los conflictos. La Izquierda Europea rechaza la política de confrontación hacia Irán – en particular en lo que se refiere al conflicto del uso de la energía nuclear- y demandar unas negociaciones estrictamente políticas. El PIE expresa su solidaridad con las fuerzas políticas y sociales que luchan por al implementación con garantías de los derechos Humanos en Irán.

Izquierda Unida vuelve a poner de manifiesto su compromiso con un proceso de seguridad y cooperación de todos los estados del Mediterráneo y el Oriente Medio, así como el derecho del pueblo Saharaui a la autodeterminación, sobre las bases de las resoluciones 1754 y 1783 de las Naciones Unidas.

La relación entre la UE y Marruecos debe supeditarse a un respeto real de los Derechos Humanos y de las libertades públicas e individuales, en particular a las libertades de expresión, prensa y asociación.

A pesar de los esfuerzos de comunicación por parte del Estado Marroquí para dar una nueva imagen, siguen estando al orden del día en Marruecos situaciones propias de una dictadura, en particular la represión brutal de los movimientos sociales, la criminalización y el encarcelamiento arbitrario de los líderes de movimientos de izquierda, etc.

En el Parlamento europeo. IU seguirá denunciando esta situación y la exigirá que Marruecos respete los Tratados.
IU llevará estas cuestiones al Parlamento solidariamentecon las organizaciones progresistas de Marruecos que luchan por una democracia real en su país.

Turquía debe respetar de manera vinculaste los derechos humanos y políticos en su país, incluyendo los derechos de las minorías. Debe llevar a cobo reformas legales y sociales para crear un camino pacífico y democrático para todos los ciudadanos kurdos en Turquía. Esto contribuirá a una situación política para el pueblo kurdo en otros países de Oriente Medio.

Para IU, el requisito imprescindible para la entrada de Turquía en la UE es la retirada de éste país de Chipre, un país que ha dado un paso significativo tras la elección de Dimitris Christofias como Presidente de la República, ya que abre esperanzas en relación con la reunificación de la isla. La puesta en marcha de negociaciones entre los líderes de las dos comunidades bajo los auspicios de la ONU debería abocar a una solución federal bi-zonal, bi-comunal, sobre la base de los Acuerdos de Alto Nivel de la ONU, la legislación internacional y las leyes europeas.

La Izquierda Europea favorece la creación de todas las condiciones políticas y económicas para una coexistencia pacífica entre los pueblos y Estados europeos. Europa necesita un espacio económico y social que no excluya a ningún país europeo y que esté basada en un sistema bi y multilateral de acuerdos. La Izquierda Europea está a favor de la ampliación de la UE y por una estructura paneuropea estable que supere las divisiones económicas u sociales existentes. Para ello, el PIE apoya en especial la preservación de la gobernanza democrática, la garantía de derechos humanos para todos, el respeto y la protección de las minorías y el estado de derecho como condiciones previas importantes para negociar con países que quieren formar parte de la Unión Europea. La UE debe estar preparada política y económicamente para dar pasos a la ampliación.

La Izquierda Europea exige una aplicación de la política de vecindad de la UE sobre la base de igualdad. En particular en relación con la CES y los países de los Balcanes.

El proceso de ampliación de la UE ha sido, sin duda, un hito en la reciente historia europea. No obstante, las consecuencias políticas y económicas a día de hoy ponen de manifiesto que el camino elegido no era el adecuado.

El proceso de ampliación tuvo un clarísimo sesgo político: el impulso a las terapias de choque que produjo consecuencias sociales devastadoras y la UE se comportó lejos de cómo debiera. Resulta más que llamativo que el presupuesto comunitario, durante este período, no solo no aumentara sino que se redujera.

Los resultados están a la vista: la amenaza de quiebra de algunos estados; la consolidación de un nuevo elemento de diferenciación en la agenda pública en esos países: la UE como problema; una incorporación de estos países a las estructuras comunitarias claramente confrontacional (el caso polaco, por ejemplo)…

Y las consecuencias no son solo para estos países. El proceso demostró la incapacidad de la UE para acometer un profundo proceso de cambio institucional en proceso mismo de integración. Trampear con la situación y la ausencia –en las fuerzas políticas mayoritarias- de una apuesta estratégica por la refundación de Europa, ha puesto en crisis el proceso mismo de integración. Las costuras institucionales de la Unión han saltado por los aires y el tráfago del Tratado de Lisboa demuestra el absurdo político en el que hoy se encuentra la Unión.

Por eso desde IU apostamos por una refundación democrática, social y económica de la Unión Europea. Una refundación que acerque la actividad institucional de la UE a las demandas de la ciudadanía. En este contexto debe abordarse la eventual ampliación de la UE a otros países. Naturalmente, somos de la opinión de que son inexcusables las condiciones de cumplimiento de las exigencias democráticas elementales, entre ellas el respeto a las minorías y el estricto cumplimiento de los derechos humanos.