Un nuevo actor político para un Nuevo Proceso Constituyente
Izquierda Unida también se enfrenta al vértigo que genera lo nuevo que se abre delante de nosotros y nosotras. Nos hemos educado políticamente en el régimen constitucional de 1978 y la mayoría de edad política de este movimiento político-social se ha alcanzado a la vez que este modelo constitucional ahora fracasado.
Izquierda Unida aparece con frecuencia presa, en sus análisis estratégicos, de los resultados de las encuestas de opinión. De no romperse esa dinámica, corre el riesgo de parálisis respecto a la necesaria formulación de un proyecto distinto de país en el que una mayoría de ciudadanos pueda verse reconocido, un proyecto no solo para la izquierda sociológica, sino para todos los “de abajo” y para las denominadas “clases medias” que cada día tiene más claro estar en peligro de extinción en este régimen. Corremos el riesgo de que el deterioro del Régimen sea más rápido que nuestra capacidad de formular alternativas y construir instrumentos organizativos para llevarlas a cabo, lo que nos haría perder credibilidad social.
La encrucijada actual para Izquierda Unida es decidir si va a ser el actor principal que impulse el Nuevo Proceso Constituyente o si, por el contrario, va a esperar a que el hundimiento económico del país y el desgaste del bipartidismo nos pudiera situar ante unas mejores -nunca suficientes por si solas para alcanzar el poder efectivo- perspectivas electorales.
Lo cierto es que al margen de la coincidencia que cada cual tenga con la necesidad de un Nuevo Proceso Constituyente, o con su idoneidad, Izquierda Unida en la actualidad no es capaz de aglutinar ni organizar en su seno a los sectores mas excluidos por el sistema, a los que están padeciendo con más dureza la crisis económica y la falta de perspectivas del sistema y que por tanto están más interesados en cambiar urgentemente la realidad.
Si vamos a trabajar pro un nuevo proyecto de PAIS, debemos de tener la capacidad y la fuerza para llevarlo a cabo. Para ello es básico construir un instrumento sociopolítico que nos permita intervenir en la realidad con garantías, nuevo instrumento de intervención que difícilmente podrá construir por si solo el movimiento de Indignación colectiva que recorre a la sociedad española. Tampoco puede Izquierda Unida poner en marcha el Proceso Constituyente para un nuevo País en solitario, porque hoy día no representamos a la mayoría de los de abajo y mucho menos a la mayoría social objetivamente interesada en el cambio social y político que hoy propugnamos en solitario entre las fuerzas políticas. Pero juntos, fundidos en torno a un programa político, es posible alcanzar como resultado ese Movimiento Político y Social que tanto hemos teorizado como sujeto realmente capaz de liderar y realizar la necesaria construcción de un sistema alternativo que hoy, por primera vez en mucho tiempo, si podemos hacer ver a la población, identificado con un nuevo País salido de un Nuevo Proceso Constituyente.
El proceso de Refundación y la Convocatoria Social, con sus insuficiencias e irregularidades, han dado importantes resultados políticos y electorales para IU, han sacado a nuestra organización de las sedes y han permitido mejorar las relaciones con buena parte del tejido social. Ahora hemos consolidado nuestra fuerza política y hemos empezado a tejer alianzas, tenemos más capacidad para llevar adelante esta propuesta, pero también hay más expectativas ciudadanas en lo que hagamos, expectativas que no podemos defraudar aceptando cualquier oferta de los partidos del régimen -las habrá, cada vez mas- para desdibujar nuestro perfil propio y nuestro programa político, o permaneciendo inmóviles paralizados por el miedo al incierto ciclo político que se abre frente a toda la sociedad española.
El reto es grande, pero tenemos una enorme responsabilidad ante el futuro de la izquierda y sobre todo del país. La España construida durante la transición ya no existe y no volverá. No es posible volver a la construcción del estado Social iniciado en los años 80 porque los que controlan el poder real no van a permitirlo. Ahora es el momento de formar una gran alianza social y política para construir un nuevo país. Es el momento de la revolución ciudadana.
Para discutir estas realidades y abordar las nuevas necesidades políticas de este momento político, ponemos en marcha estas Jornadas de Izquierda Unida. Para intercambiar opiniones y experiencias de trabajo sobre el nuevo proceso de País que podría surgir de un Nuevo Proceso Constituyente, encuentro para la reflexión y la formulación de propuestas que puedan posteriormente sistematizarse para ser abordadas en las discusiones previas a nuestra X Asamblea Federal.




