En plena vorágine capitalista, en plena expansión del poder de los mercados, la economía está ocupando la mayor preocupación de la ciudadanía y su consecuencia más inmediata, el desempleo, su mayor temor. Para los gobiernos amigos y, por lo tanto, cómplices de este sistema económico especulador y mercader, la creciente desigualdad y el aumento consecuente de la violencia de género ha pasado a un segundo plano, si es que alguna vez ha ocupado otro.
El patriarcado y el capital, en armonía permanente, han encontrado de nuevo un momento propicio para nuevas alianzas a la hora de despojar a las mujeres de los derechos conseguidos con tanto esfuerzo.
Para luchar contra esto Izquierda Unida ha presentado una moción en el pleno celebrado ayer, 24 de noviembre, con propuestas concretas, moción que solamente ha apoyado el PSOE. La actitud y el discurso del portavoz de VICO ha sido, una vez más, deplorable por decirlo de un modo suave hasta que analicemos sosegadamente su intervención, intervención que ha producido vergüenza ajena a los miembros de Izquierda Unida presentes en el pleno e, imaginamos, a la mayoría de los asistentes por sus continuos ataques y tergiversaciones a los postulados feministas de defensa de los derechos de las mujeres y la lucha por la igualdad.





