Por su interés y con autorización del autor reproducimos a continuación el artículo publicado en el periódico «La Información» por el ex-concejal de Hacienda y Educación por APIC, José Mª Vizcay González
Es usual conceder cien días a los nuevos gestores de cualquier ámbito para empezar a juzgar sus acciones. Sin embargo también se supone de ellos la suficiente dosis de discreción y sentido común para no comenzar haciendo tabla rasa de todo lo anterior y propagar falsedades y medias verdades que, a la postre, pueden volverse en su contra con gran facilidad.
Viene esto a cuento por las manifestaciones de la nueva Concejala de Hacienda sobre la situación económica del Ayuntamiento de Colmenarejo. Como le supongo una, aunque sea mínima, formación específica en economía municipal y aun doméstica, debo pensar que sus errores y medias verdades responden a un burdo intento de confundir y, quizás, preparar a los vecinos para decisiones y recortes que de otra forma no se justificarían.
Es cierto que la situación económica de los Ayuntamientos no es precisamente boyante, sin que Colmenarejo sea una excepción. El Equipo de Gobierno anterior (APIC, PSOE e IU) nunca lo ocultó y no creo que ningún otro haya ofrecido tanta información y tan clara a la oposición (incluido el Partido Popular) sobre el particular. También es cierto que, sin que nos sirva de consuelo, Colmenarejo está ostensiblemente en menos mala situación que cuatro de cada cinco municipios madrileños y que si algo nos preocupó hasta el final de nuestra gestión fue mantener un equilibrio entre las necesidades de financiación y, por tanto, presión impositiva, y los servicios ofrecidos a los vecinos, tanto básicos (u obligatorios) como en materia educativa, cultural, deportiva u otras de las llamadas “competencias impropias”. Creo que Colmenarejo está a la cabeza en muchas de ellas y a mí me parece que así debe continuar gobierne quien gobierne. Pero vamos a las mentiras y medias verdades:
Afirma la Concejala que la deuda real es de algo más de 4.400.000 euros, sumando un crédito a largo plazo (1.769.230€), crédito a corto y operación de tesorería, (900.000€) y deuda con proveedores (1.739.868€). Para empezar, cualquier estudiante de primero de contabilidad sabe que la situación económica también debe contemplar las existencias de tesorería en las cuentas bancarias del Ayuntamiento y las cantidades reconocidas y pendientes de cobro, en este caso procedentes del Estado y de la Comunidad de Madrid, a esa misma fecha. Como muy bien sabe la Concejala, en la liquidación presentada la Pleno de Constitución el 11 de Junio existían más de 600.000€ en las diversas cuentas municipales, y en el último sondeo que realicé como concejal de Hacienda a finales de Mayo, la Intervención de la Comunidad de Madrid tenía reconocidos (y no abonados), más de 500.000€ a nuestro municipio y el Ministerio de Hacienda cerca de 200.000€. Por tanto ya tendría que descontar 1.300.000€.
Pero vayamos a la operación de tesorería. El Ayuntamiento no recauda sus impuestos regularmente ya que el grueseo de ellos (IBI) se cobra en Colmenarejo los últimos meses del año. Por ello los flujos de liquidez se regulan mediante esas operaciones, que para eso están y que, como muy bien le explicará gratuitamente la Interventora Municipal “no computan come deuda”. De lo contrario cuando el Ayuntamiento recaude en Octubre-Noviembre los aproximadamente 2.000.000 de euros de este impuesto se supone que usted deberá restarlos de ¿Dónde…?
Por lo que respecta a la deuda a largo plazo, que le recuerdo sirvió para financiar inversiones de años anteriores que todos estamos disfrutando, el Equipo de Gobierno saliente les dejó absolutamente preparado el expediente de enajenación de las parcelas de “El Rincón de la Pila”, incluidos los pliegos de condiciones, que pueden ser puestas a la venta en este mismo momento. La valoración de las mismas, a precio de mercado actual, del Arquitecto Municipal supera los 2.500.000 euros. ¿Por qué no lo hacen? Espero que no sean ciertos los rumores que me han llegado de que pretenden vender todas las parcelas en bloque a algún constructor, en vez de individualmente, en cuyo caso, en efecto, deberían modificar dichos pliegos y retrasar la venta.
Es cierto que el Ayuntamiento iba retrasado en el pago a proveedores (oscilaba entre 2 y 6 meses, según los casos, salvo nóminas y ciertos servicios y pagos afectados, en los que no existía retraso). Como muy bien sabe se van reconociendo pagos (nóminas, proveedores de bienes y servicios) y teniendo ingresos (impuestos y tasas, transferencias del Estado y de la Comunidad de Madrid) todos los meses. Todo ello debería estar equilibrado y, por desgracia, hoy por hoy los gastos son más que los ingresos. ¿Causas? No solamente la disminución de los ingresos relacionados con la construcción. También han disminuido considerablemente las transferencias del Estado y de la Comunidad de Madrid. Ustedes, como gobernantes en este momento, tienen la obligación de equilibrarlo, que les aseguro que es posible, sin una disminución importante de los servicios a los vecinos. Veremos si son capaces y no le echan toda la culpa a quien gobernó anteriormente.
No puedo finalizar sin hacer referencia a varios proyectos que dejamos prácticamente en marcha y que no veo continuar. Me refiero, entre otros, al Centro de Interpretación de la Colmena y a la construcción del hipermercado Mercadona, así como ciertas obras del Prísma como el carril bici o el arreglo de las pistas de tenis. ¿Qué pasa con ello? Y, por cierto, me ha parecido de muy mal gusto que el Centro de Educación de Adultos, qe dejamos funcionando desde el mes de mayo, haya sido inaugurado por segunda vez como si fuera obra suya, incluso con placa conmemorativa. Al menos podrían haber invitado al anterior Concejal de Educación, que soy yo, y a la Alcaldesa anterior, que con mucho gusto es hubiéramos acompañado. Me imagino que si no lo hicieron fue por cierta vergüenza, pudor y mala conciencia.
Y como lo cortés no quita lo valiente, sigo estando a disposición del Ayuntamiento para todo lo que contribuya a mejorar los servicios y la convivencia en Colmenarejo.




