En un futuro marco de democracia participativa, resultaría de todo punto anacrónico e inexplicable el mantenimiento de la monarquía como forma de Estado. Además de planteamientos políticos o ideológicos —que también, obviamente, deben ser tenidos en cuenta—, la exigencia de un sistema republicano es una necesidad ética.
¿Qué más expresión democrática que la ciudadanía pueda elegir libremente a su jefe o su jefa del Estado?, ¿cómo es posible dar por sobreentendido que la Jefatura del Estado la ostente —de por vida— determinada familia en función de ciertos privilegios adquiridos hace siglos y en el marco de Estados del denominado ’Antiguo Régimen’; esto es, no sólo predemocráticos sino cuasifeudales?
En la España actual, la clara implicación de la monarquía y todos sus aledaños en turbias e incluso ilícitas actuaciones ha deslegitimado aún más si cabe semejante obsoleta institución: los comportamientos éticamente reprochables, directamente delictivos, social mente irresponsables e incluso el sobreentendido tándem Iglesia/Monarquía, hacen aún más necesaria la exigencia de una agenda republicana como un parámetro mínimo de auténtica regeneración democrática y de ética ciudadana. Una agenda que incorpore:
- Una política económica orientada al pleno empleo, estable y de calidad, con unos servicios públicos —sanidad y educación especialmente— garantizados por el Estado.
- Una Reforma Fiscal centrada en la progresividad y la erradicación del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales.
- Una legislación socio-laboral garante de los derechos sociales, laborales y sindicales, con una reducción de la jornada laboral para que puedan trabajar dignamente más hombres y mujeres.
- Un Estado laico, garante y respetuoso de la libertad de conciencia y confesión y unas políticas que pivoten en torno a la paz y la no-violencia activa, respetando los derechos de los pueblos.
- Reforma del Sistema Electoral para que sea justo, proporcional. Referendos vinculantes y plebiscitos como mecanismo normalizado de participación y control democrático






