Mientras el equipo municipal ha estado trabajando para defender los intereses de los vecinos de colmenarejo, la militancia de IU se ha volcado en la preparación de la huelga general, colaborando en la «Plataforma de Apoyo a la Huelga de la Sierrra», informando a los vecinos, participando en debates, encuentros, concentaciones, manifestaciones, colaborando con los sindicatos; asumiendo, en definitiva, su parte de responsabilidad en la defensa de los derechos de todos los que trabajamos para ganarnos la vida.
Desde el consejo queremos dar las gracias y felicitar a la militancia de Colmenarejo por su trabajo y con ellos y con todos queremos compartir la carta escrita por nuestro compañero, concejal en Hoyo de Manzanares, Jose Ramón Mendoza :
{Carta a una o a un huelguista
Querida amiga o amigo que el 29 de septiembre hiciste huelga ve con la cabeza alta y presume de ello
Dicen que eras (soy) una vaga o un vago; agregan que haces (hago) huelga porque ese día en realidad te lo coges (me lo cojo) libre para irte (irme) al cine, a pasear o simplemente a dormir y que, por lo tanto es justo que se te (se me) penalice no cobrando el salario de ese día; añadiendo además que sería injusto para los demás trabajadores, para aquellos que se quedan y hacen su trabajo.
Son los argumentos de quienes quieren poner todas las trabas posibles a que se ejerza libremente, sin coacciones de ningún tipo, el derecho constitucional de hacer huelga, coacciones ejercidas por los mismos que condenan los piquetes. De ellos no se puede esperar otra cosa. Pero por desgracia también es el argumento de trabajadores que, ejerciendo su también legítimo derecho a no hacer huelga se creen, o quieren creerse esos argumentos para justificar su postura.
Pero puedes ir con la cabeza muy alta.
Pero ¿qué sabrán los que así argumentan? No saben, o no quieren saber, que es mucho más difícil decir “voy a hacer huelga” y no ir a trabajar, que no hablar, no manifestarse y aparecer en el trabajo. No saben de la violencia que supone decirle al jefe, y sobre todo a los compañeros mañana no vengo a trabajar porque ejerciendo mi legítimo derecho a hacer huelga voy a defender o a mejorar mis condiciones de trabajo, voy a impedir que me pisoteen; hacer eso, manifestarse así, significarse así en un cualquier lugar de trabajo, pero sobre todo en aquellos en los que todos se conocen (nos conocemos) a todos e, incluso el jefe, sino amigo si es conocido nuestro.
Hay que tener valor para ello y tú lo has tenido. Valor para, exponiéndote a una sanción, e incluso al despido, defender no sólo lo tuyo (lo mío), sino también lo de tus (mis) compañeros lo de aquellos que no haciendo huelga, por convencimiento, por miedo, o a causa de las coacciones del jefe o, lo que es más triste de otros trabajadores, no han ido a trabajar.
Porque tú y yo la sabemos. Tú y yo somos conscientes de que si el todo o parte de lo que reivindicamos haciendo huelga se consigue, ello beneficiará a todos, a nosotros por supuesto, pero también al que, por miedo o por convencimiento, no ha ido a la huelga.
Pero es más, ese beneficio que, aunque no lo parezca de inmediato, se obtiene siempre en cualquier huelga que como esta ha tenido un seguimiento masivo, no lo es todo.
Tú que has participado en esta última huelga para parar y dar marcha atrás al más brutal ataque contra los derechos de los trabajadores, derechos y beneficios obtenidos con años de lucha, de sacrificios e, incluso de cárcel y de cementerio, que no son sólo tuyos (y míos) si no también y sobre todo, de tus (mis) hijos. Porque ni tu ni yo y seguramente tampoco los que no han movido un dedo, no querremos que nuestros hijos vivan peor que nosotros ya que hay algo que tu y yo sabemos, puede que otros lo ignoren o les tengan engañados; por primera vez en la historia las generaciones que nos sucedan vivirán peor que nosotros, por primera vez nuestros hijos y nuestros futuros nietos tendrán unas condiciones de vida y de trabajo peores que las nuestras. Y aquí está la principal diferencia entre quienes como tú (y yo) hemos hecho huelga y quienes por un motivo o por otro han preferido no hacerla, o se han visto obligados ello.
Los beneficios materiales que se obtengan serán de todos pero habrá un beneficio que sólo será tuyo (y mío); el beneficio de poder mirar a nuestros hijos a los ojos y con la cabeza alta, el beneficio de poder decirles que hicimos todo lo posible para que ellos, al menos no vivan peor que nosotros, lo hayamos conseguido o no, ese beneficio personal, el de presumir diciendo yo hice la huelga, el del poder ir con la cabeza alta, será sólo nuestro.}
Jose Ramón Mendoza




