Las cifras aumentan tras los últimos ataques israelíes, aproximadamente 400 muertos y 2.000 heridos.
Un millón y medio de habitantes se enfrentan a una alarmante situación humanitaria por el constante bombardeo israelí, con la principal central eléctrica cerrada, el hacinamiento de heridos en hospitales y un suministro de alimentos muy limitado.
La UNRWA no ha podido distribuir alimentos durante las dos últimas semanas debido a la escasez de suministros y a los bombardeos israelíes.
Según Karen Abuzayd, Comisionada General de la UNRWA, «la población de Gaza lo está pasando muy mal. Todos están compartiendo lo que tienen, no sólo con sus familias, sino con sus vecinos». «Estamos viendo por primera vez a la gente rebuscando en las basuras, pidiendo limosna, lo cual es un fenómeno nuevo en Gaza».
La UNRWA necesita entrar en Gaza 100 camiones diarios de harina para satisfacer las necesidades de los refugiados. No obstante, Israel mantiene el paso de Karni cerrado, siendo el principal punto de entrada de mercancías a Gaza, donde normalmente se transportan las mercancías por razones de capacidad y seguridad.
Israel ha informado que los cruces permanecen cerrados por motivos serios de seguridad. Karen Abuzayd se pregunta si estos motivos son lo suficientemente graves como para mantener a Gaza completamente bloqueada y a la población al borde de la subsistencia.
La Comisionada General indica que la población está pagando también un precio psicológico muy alto. Los funcionarios de la UNRWA «tratan de decirles a sus hijos que las explosiones son celebraciones de bodas, aunque los niños por supuesto saben que algo va mal, dado que no van a la escuela y tendrían que haber realizado sus exámenes el sábado pasado».
La Franja de Gaza ha perdido su último salvavidas después de cinco días de bombardeos israelíes con la destrucción de decenas de túneles de contrabando en la frontera con Egipto. Los túneles no sólo servían de suministro de armas a Hamas, sino para abastecer a Gaza de harina, combustible y leche para bebes. Para los habitantes de Gaza, acostumbrados a la escasez tras 18 meses de bloqueo, la búsqueda de alimentos diarios es cada vez más desesperada. Según estima Omar Shaban, economista de Gaza, dos tercios de los artículos vendidos en la franja provienen de Egipto a través de los túneles.
Muchos de los ataques de ayer, particularmente en el norte, se han realizado en zonas donde los militantes de Hamas han sido identificados por las fuerzas israelíes, o bien donde se cree que hay túneles en funcionamiento. Los hogares de la población civil han continuado siendo también objetivo de los ataques. Hoy un hospital infantil ha sufrido daños por los bombardeos y varios niños han resultado heridos.
Largas colas de población se siguen produciendo en las panaderías – hasta 100 personas en algunos lugares. Los sacos de harina se están vendido a 150 NIS en el norte del país (valían aproximadamente 120 NIS en circunstancias normales), hace unos días se vendían en algunos sitios a 200 NIS por saco. Se cree que Hamas está controlando el precio de la harina, manteniendo la inflación más allá de la capacidad de la mayoría de la población en Gaza.
El ejército israelí (9.000 soldados) y vehículos blindados continúan apostados cerca de la frontera de Gaza.




